Serie del caminante (Walker), de Tsai Ming-Liang

La serie del caminante de Tsai Ming-Liang no es para todo el mundo. Podríamos considerar cada capítulo como cine meditativo quizá, aunque puede que también como vídeo-arte o video conceptual, porque no hay trama en ellos.

La figura del monje caminante, interpretado por Lee Kang-Sheng, está inspirada en Xuanzang, un monje budista de la dinastía Tang que recorrió miles de kilómetros a pie entre China e India para buscar unas enseñanzas budistas, el proyecto pretende evocar esta peregrinación tanto interna como externa.

Estamos ante una contraposición de la velocidad urbana con la quietud y la paz. Y uno, muy acostumbrado a la vida urbana, y poco a la quietud, siente a veces viendo al monje caminante, nervios por su lentitud. Es también un aprendizaje, una meditación en la calma.

Y no sólo una contraposición sobre el caos urbano, también sobre el caos mental individual, porque a veces el director nos introduce en la cotidianidad de los hogares, de las televisiones encendidas, los teléfonos sonando, los quehaceres y los pensamientos, mientras afuera, el monje caminante continúa su silenciosa y lenta peregrinación.

Los planos fijos y la fotografía son elementos muy potentes, porque el director juega con la arquitectura de los lugares. Puede que ante una obra tan… ¿complicada? ¿enfocada a un nicho muy concreto? La fotografía juegue un papel de alivio.

Quiero añadir para terminar que el final del primer capítulo es una escena maestra. Aunque como he recalcado en esta mini-reseña no es cine de masas, ni una serie para todo el mundo, para que nos hagamos una idea: el 35% de uno de los capítulos es un plano fijo sobre una hoya exprés.

Si te animas está disponible en Filmin España.

ALGUNOS PLANOS DE LA SERIE